Aventuras en Galicia (parte II)
Lo prometido es deuda, así que voy a contar cómo acabó mi historia con el coche…
Estábamos en que mi coche estaba en A Gudiña, pendiente de ser arreglado. El jueves por la tarde, cuando yo ya me veía sin coche para semana santa, justo antes de salir del labo, recibí la esperada llamada del taller, que el coche estaba arreglado.
Me tocó llamar al seguro, que decidió que me buscaría algo y me llamaría. De allí a un rato me llamaron, para decirme que me daban un coche de alquiler hasta Ponferrada.
Viernes, nueve de la mañana. Servidora sale para la oficina de Avis de Alcobendas, donde me proporcionan un Opel Astra. Me voy camino de Ponferrada. Km. 30 de la A-6, accidente. Un camión volcado me tiene más de una hora para recorrer 5 km. Al final tengo que llamar a la oficina de Ponferrada para ver cómo dejarles las llaves. Me dicen que sí, que buzón. Llego a Ponferrada a las 3 de la tarde y, antes de dejar las llaves, llamo al seguro, desde una cafetería de mala muerte en la que me dan algo de comer. Tardo más de media hora en conseguir que la del seguro me entienda y me mande un taxi. Por suerte, una vez llamado el taxi, aparece en cosa de 10 minutos. Ahora os pido que abráis Google Maps y busquéis el camino más corto entre Ponferra y A Gudiña. Creí que moría en aquel taxi. A 130 km/h por una carretera llena de curvas al borde del cañón del Sil. Muy bonito el paisaje.
Finalmente sobre las cinco de la tarde llego al taller, sorprendentemente viva. Me dan mi coche tras el desembolso de 500 euros en efectivo. Sin parar, empiezo a conducir hacia Madrid. El coche va como la seda, y ahora el pedal del embrague tiene el doble de recorrido que antes de morir. Llegué a casa a las nueve y algo de la noche, en una situación en la que el “no siento las piernas” se quedaría corto. Creo que todavía tengo agujetas en el talón del pie derecho.
Tanto ayer como hoy he usado el coche y todo va bien, quitando la inexplicable capa de mierda que hay sobre el coche, y el olor a embrague quemado que creo que no se le va a quitar en un par de semanas.
Y hasta aquí, fin de la historia. El coche lo tendré que vender en unos meses, así que espero que el cambio de embrague compense. Os diré que mi coche es una maravilla, que no ha dado nunca problemas (quitando esto) y que estoy encantada con él. Ahora, eso sí, tras el trato que he tenido por parte de los del seguro… ¿sabéis quién no va a renovar en abril su seguro?
Aventuras en Galicia (parte I)
Inexplicablemente, mis viajes a Galicia están gafados. Es como si una causa de fuerza mayor intentase decirme que no debería ir. Aproximadamente una de cada cuatro veces que voy, pasa algo. Y algo que trae tela… pero esta ya ha sido como tirarme un ladrillo en la cabeza a ver si dejo de ir. Os cuento…
El lunes nos disponíamos nosotros a volver a Madrid. Todo estaba perfectamente planificado para evitar atascos innecesarios, así que a las 12 de la mañana salimos de casa de mi madre. Todo iba bien. El coche ha pasado la ITV hace un mes, depósito lleno, todo perfecto… hasta que llegamos a A Gudiña. En el km 132 recuerdo que me había planteado parar a comer, pero decidimos seguir para parar en el restaurante de O Padornelo, que se come muy bien. Al pasar A Gudiña, subiendo la cuesta que nos llevaría directos a O Padornelo, el coche empezó a hacer mucho ruido. No era capaz de adelantar al camión que llevaba delante. He de reconocer que un poco antes me parecía que hacía algo de ruido, pero nada que me hiciese pensar lo que iba a ocurrir. Bajé de marcha para adelantar, aquello seguía igual… decido apartarme al arcén, para ver qué pasa, para que enfríe y poder ir al taller más cercano. Paro y cuando arranco no entra primera. Al abrir el capó huele a churruscado. Son las dos y media.
Buscar papeles seguro. Llamar seguro. Seguro manda grúa. Mientras esperamos, recordemos el lugar, hace un frío de cojones. Viene el de la grúa que, al bajarse y oler, dice que es el embrague. Nos lleva al taller, de vuelta a A Gudiña. Hay que cambiar el embrague. El seguro dice que se pone en contacto conmigo en 5-10 min. Pasa media hora. Aviso en el taller que nos vamos al bar de al lado. Comemos algo y finalmente llaman del seguro, que hay que llevar el coche a Madrid. Y a mi. Me piden dirección de taller en Madrid y me dicen que volverán a llamar en dos minutos. Pasan 20. Son las 5 de la tarde. Llaman y me dicen que un taxi me lleva a la oficina de coches de alquiler más cercana. Aeropuerto de Valladolid. Me pregunto si han mirado un puto mapa. Esperamos al supuesto taxi. Sale el chaval de la grúa y dice que nos lleva él, que tienen servicio de taxis concertado (supongo que muchos coches mueren en esa cuesta). Nos lleva a Valladolid…. 7 de la tarde. A esa hora pensábamos estar en casa…
Al llegar al aeropuerto, la oficina de Avis está cerrada. Llamo al del seguro. No responde. Llamo al del seguro. No responde. Llamo y cuando responde me empiezo a cagar en sus muertos, y llega el señor de Avis, que me da un C4 para que vaya a Madrid. 8 menos cuarto. Cogemos el coche y ale, para Madrid. Llegamos a casa sobre las 10 y media…
Día siguiente. Vamos a la oficina de Avis de Alcobendas a devolver el coche, previo paso por una gasolinera en la que me lleno las manos de gasóleo porque el inútil de delante no sabe coger una manguera. Devuelvo coche. Voy al trabajo… me llama el del taller de A Gudiña para ofrecerme arreglar el coche. Llamo al del seguro para ver si es posible. Me dicen que sí, pero que entonces no me traen el coche a Madrid, me llevan a mi al coche. Llamo al del taller para ver cuanto me va a cobrar. Echo cuentas y decido que sí. Llamo al del seguro para decírselo. Me dice que confirme al del taller y los llame. Llamo al del taller. Llamo al del seguro…
Actualmente, se supone que el coche está en reparación, una reparación que me va a costar 500 putos euros. Y en cuanto me llamen, habrá que ir a A Gudiña a por el coche. Al menos espero que no sea vía Valladolid otra vez…
Cuando recupere el coche, prometo parte II.
El reto de ser científica en España, una visión personal
Ayer, mi señor novio, que sabe de que pie cojeo, me envió un enlace “porque de esto vas a querer escribir en el blog”. No se equivocaba.
El post en cuestión hablaba sobre la situación de la mujer en la ciencia en España, cosa que como todos sabéis, me indigna mucho. Que quede claro antes de nada, que no creo que esa discriminación sea tan evidente como dicen todos, pero que también creo que se enfatiza cuanto más bombo se le da al tema. Las asociaciones de mujeres científicas me parecen una pérdida de tiempo, y siempre acabo pensando que son científicas frustradas que utilizan como escusa el “ser mujer” para justificar la ausencia del éxito soñado. Para más información sobre mi opinión, el blog está lleno de comentarios sobre el tema durante los últimos 8 años…
Ahora, pasemos a comentar el contenido del enlace…
Primero, usamos a Marie Curie como imagen para el post. ¿En serio? Si la pobre mujer levantase la cabeza mataría a mucha gente por usar su nombre en vano… Marie Curie es el claro ejemplo de cómo, incluso en un momento en el que SÍ había una clara discriminación, una mujer tenía éxito.
A continuación pasan a detallar la carrera investigadora. “Varios postdoc, que si son fuera mucho mejor”. Pues sí señores, es lo que tiene, un científico, sea hombre o mujer, no tiene casa, pero eso ya lo sabíamos todos antes de empezar. “Te plantas de nuevo en casa, con treinta y pico años, hiperformado…”. A ver a ver. ¿Quién te manda volver a España? Si la situación es taaaan mala, no hay que volver en ese momento. Conozco científicos (y científicas) que se han ido por primera vez con esos treinta y pico, tras varios años de postdoc en España, y tan felices. Planteamos la carrera investigadora como que después de tu tesis tienes que sufrir un calvario de varios años (cuantos menos mejor) en el extranjero para poder volver a tu amado pueblo, y no es así. Claro que nada te impide volver, y entiendo perfectamente que la gente quiera estabilizarse aquí, pero quizá en lugar de pensar en la etapa de postdoc como un sufrimiento, habría que pensar en que en un futuro puedas formar un grupo en España, no pedir limosna a ver si te cogen en algún grupo.
Seguimos con la carrera investigadora. Se supone que vuelves con treinta y pico para pedir un Cajal o una Juan de la Cierva. Para las Cajal vale, pero si pides una Juan de la Cierva, es que mucho tiempo por el mundo no has estado. Como mucho tres años! Y seguimos con la descripción de cómo conseguir las becas. Un CV sobresaliente, paciencia para los trámites burocráticos… Y una mierda. Sé que mucha gente que ha pedido dichos contratos me odiará por esto, pero conseguirlos es cuestión de suerte. Obviamente el CV puntúa, pero depende mucho del año en el que las pidas, de la competencia, de tu futuro jefe…
Vamos a poner un caso… digamos que conozco a tres personas que se presentan a una misma convocatoria de Juan de la Cierva. Tienen un CV medio, nada especialmente destacable. Pero tienen unos jefes que, por la razón que sea, los quieren en sus laboratorios. El jefe escribe el proyecto. Ellos firman dos papeles. El jefe hace el resto. Solicitud entregada. Como resulta que los tres, pese a su CV normalito, habían sido primeros autores de un paper en una revista de índice de impacto relativamente alto, a los tres les dan la Juan de la Cierva. Preguntas uno por uno. Los tres confiesan que otra persona hizo la mayor parte del trabajo del paper. Te preguntas quién cojones valora los CV, y si a nadie se le ha ocurrido que una entrevista o algo podría estar bien para ver si saben algo de lo que dicen saber. Después te apiadas de los que merecían ese contrato mucho más y se han quedado en la calle. Luego te alegras, porque esos quizá se hayan ido a otro país, en el que tendrán más futuro como investigadores. Dado el tema, sí, alguna de esas tres personas era chica, y la trataron igual que al resto.
Después de todo esto, tienes que conseguir una plaza fija. Bueno claro, si estás en España sí. En el resto del mundo la cosa no funciona igual… hasta es común que con 60 años tengas un contrato de X años. Y está bien, porque hay movimiento, porque sabes que necesitas otro contrato o una renovación, porque así no hay gente metida en despachos sin hacer nada después de conseguir su plaza… Y aquí también puedo tumbar otro mito, ese que dice que tienes que estar en el sistema para conseguir una plaza. Porque conozco bien un caso de alguien que, ajeno al CSIC, consiguió una plaza de científico titular (vale, en este caso era hombre… no me pidáis milagros).
Pasamos a porcentajes. Esta parte directamente la voy a ignorar. Se sigue sin poder hacer estadísticas de eso porque obviamente todavía está sesgado por la discriminación que sí había en el pasado. Y conste que no digo que ahora no haya algo. Subconscientemente, o id vosotros a saber. Pero no creo que sirva de nada pensar en cuantas catedráticas hay hoy en día.
Pasamos al tema estrella, los hijos. Parece ser que las mujeres no podemos tener hijos si queremos ser científicas, mientras que a los hombres les viene bien. Pues por los pasillos yo veo que se critica a los hombres y mujeres por igual, porque para los dos es un suicidio tener un hijo cuando van a leer la tesis, mientras que para los dos está bien tenerlos al principio de una etapa.
Por otra parte habría que analizar si se discrimina a la mujer por tener hijos y se la obliga a dejar la ciencia o lo hace por iniciativa propia. Las mujeres tenemos esos genes que nos hacen querer cuidar de los nuestros… A alguna habría que explicarle bien que él también puede cuidar, y que todo se puede compaginar. Lo que no puede ser es que las científicas sacrifiquen su trabajo (en la medida que sea) para cuidar de los hijos mientras el marido está en casa mirando el fútbol (sí, conozco casos). Y también hay científicos que cuidan a sus hijos en lugar de hacer que sus mujeres se queden en casa (vuelvo a conocer casos).
Pasamos al tema de las parejas. Que hay que tener una pareja que te entienda y te apoye, y que eso lo hacemos bien las mujeres pero no los hombres. Rotundamente no. Y aquí puedo aplicar mi propio caso, porque a mi sí me entienden llegue a la hora que llegue, tenga que trabajar un sábado o viajar. Y si quisiera tener hijos, nos organizaríamos para ello. Así que las científicas que me lean, que no se crean lo otro, los hombres así existen, os lo juro! Y un pequeño secreto, que parece que nadie se da cuenta… ¿sabéis como disfruta un niño de 6 años si te lo llevas al laboratorio cuando tienes que ir un sábado a recoger tus bacterias? Hasta recomendaría llevarlo porque sí, por iniciativa propia. Además de despertar el espíritu científico en los niños, se van a divertir mucho y van a entender lo que hace su mamá, su papá o quien sea. Ojalá tuviese yo a mi sobrina más cerca para poder llevármela!
Por último, tenemos un par de párrafos sobre la visión del tema. Que hasta hace poco no nos dábamos cuenta de esto, dicen. Pues yo creo que siempre se han dado cuenta de que dejaban a las mujeres fuera de la ciencia. Otra cosa es que pensasen si eso estaba bien o mal. También hablan del tópico de que no valemos para matemáticas y ciencias. Yo añadiría que recientemente se ha publicado que las mujeres científicas mienten menos que los hombres… igual es que hay que echarlos a ellos!
En resumen, que me parece muy mal que se le de bombo a la discriminación, que me parece todavía peor que haya discriminación positiva, y que ojalá quien me tenga que evaluar mire sólo un número de referencia y no me de una plaza por ser o no ser mujer.
Ale, a apretar el botón de enviar y esperar la ola de críticas habitual con estos temas…
Más info:
El post original en Achtungmag
Lo de que los científicos mienten más que las científicas en esmateria
Fin de año y propósitos para 2013
Por primera vez escribo este post una semana antes de fin de año. Por primera vez no estaré aquí para escribir esto en fin de año…
Ha sido un año maravilloso. Un año de alegrías, un año de muchos agobios. He entrado en la recta final de mi tesis, y eso tiene sus consecuencias, sus muchos agobios, pero también muchos propósitos para el próximo año que sin duda, será un año de cambios. Ha sido un año nuevamente de viajes, de conciertos… Sin duda un año intenso. Recuerdo que allá por julio pedía por favor pasar más de dos semanas en casa, cosa que no conseguí desde principios de año hasta septiembre. Un año agitado, pero por otra parte un año de estabilidad.
Vamos, como todos los años, a repasar los propósitos tradicionales…
Lectura: Al igual que el año pasado, no he cumplido mi propósito… me he quedado a un libro de los 12. Han sido 11, más uno que está a medias. Dos de ellos han sido en inglés, pero uno de ellos ha sido A Clash of Kings, con lo que supongo que más de la mitad de lo que he leído ha sido en inglés. Repito propósito para el próximo año… 12 libros, y propongo un 50% en inglés. Lo veo difícil con la tesis a la vuelta de la esquina, pero habrá que intentarlo!
Papers: pedía otros dos papers, uno como primera autora. Aquí se me ha jodido la cosa… Este año publiqué los dos papers que tenía pendientes del año anterior. Pero no hay novedades. Sigo teniendo otro (como segunda autora) pendiente. Pero tengo que valorar el conjunto positivamente porque uno de los publicados ha sido en PNAS. No he llegado a conseguir mi nueva estructura para este año, pero estoy en ello, y cada vez la veo más cerca. Para el próximo año lo mismo: quiero dos!
Idiomas: supongo que puedo decir que con el inglés voy bien. He avanzado bastante desde que en el labo se habla inglés. También he hecho una visitilla a París, con lo que aunque mi capacidad para hablar francés sigue siendo bastante nula, creo que sí he mejorado bastante mi oído. Aquí el año pasado decía no haber hecho mi visita a @bydiox en Barcelona. Este año sí he ido a Barcelona, pero el señor @bydiox no estaba. Para compensar, él se ha trasladado a Madrid.
Series: mejor vamos olvidando este apartado… no he visto prácticamente nada. No hay tiempo. Hay cosas más interesantes que hacer. Mantengo alguna… pero supongo que según se vayan acabando cada vez será menos.
Blog/twitter: Mi vida 2.0 se ha ido a la mierda. Aquí escribo más bien poco, y claramente es un punto pendiente para el próximo año. Twitter va por días… pero también es un punto pendiente. Por otra parte, me gustaría empezar a escribir más cosas en inglés, pero no tengo muy claro cómo hacerlo sin suicidar mi escasa vida social española. También hay que añadir aquí que he empezado a colaborar, aunque de forma más esporádica de lo que me gustaría, en otro blog: La ciencia y sus demonios.
Otro de mis propósitos del año pasado era mantener contacto con mis colegas GRG. Sólo hemos hecho una kdd hamburguesil este año. Pero creo que están ahí y que cada poco tiempo hacemos un esfuerzo colectivo por recuperar ese nexo que teníamos. Algunos se han acercado, otros alejado… pero son esa clase de gente que, aunque veas una vez al año, sabes que puedes contar con ellos cuando los necesitas.
Esperaba viajar más. Obviamente era difícil viajar más que el año anterior… pero lo he cumplido: Oviedo, Grenoble, Barcelona, París, Bélgica, Sevilla, Menorca, Mallorca… y otras pequeñas escapadas. Ha sido un año de viajes, sin duda. Espero que las cosas sigan así, pero también espero que el próximo año, esto no lo escriba desde Madrid, y ya esté instalada en mi nueva casa, a saber en dónde.
Ir a conciertos. Decía que quería ir a conciertos que tuvieran un significado especial en mi vida. Pues bueno, sin duda sigue habiendo una tarea pendiente en ese aspecto, pero supongo que si tuviera que nombrar hace un año tres conciertos con significado especial, he cumplido dos: Metallica y Steve Vai. Esto va a ser difícil de superar el próximo año!
El siguiente apartado es complicado. Decía que no quería matar a ninguno de mis nuevos compañeros de labo. Pues al final tengo más compañeros de labo de los que creía en ese momento. Y se hace difícil, muy difícil. Hemos tenido grandes broncas. La última de ellas hace sólo un par de días. Me cuesta mucho trabajar con ellos. Sé que en parte es culpa mía por ser como soy (aquí cada uno que interprete lo que sea), pero sé que en otros sitios no he tenido problema, así que también será parte culpa suya. Espero no matarlos de aquí al final de la tesis, porque me gustaría poder acabarla. Espero encontrar un labo en el que me lleve mejor con mis compañeros. Espero que, si mi jefe mata alguno después de que me vaya, al menos me mande un vídeo
El propósito más complejo es la tesis. Me proponía haberla empezado. A día de hoy puedo decir que llevo escrito algo así como un 10%, y que hay partes que tengo bastante bien pensadas, otras son un gran caos en mi cabeza. Me propongo, como es evidente, acabar el próximo año con un título de doctora.
Hacer ejercicio y llevar una vida sana. Bueno, esto… ejem… propósito no cumplido. Propósito pendiente para el próximo año…
Por último, hablaba de comidas del mundo. El año empezó bien en ese aspecto, pero la cosa se complicó con tanto viaje. Vamos a ver si recopilo… americana, asturiana, gallega, andaluza, francesa, belga, mexicana, india, libanesa… no sé si he ido a 12 restaurantes de estilo diferente, pero desde luego he ido a muchos. Me propongo seguir comiendo cosas variadas.
En realidad no sé qué más decir. Escribo esto hoy porque en fin de año, en lugar de estar muerta de asco en casa de mi madre, estaré en una casita en medio de la nada con mi novio, y por lo tanto no tendré internet. Creo que será la mejor forma posible de empezar el año, y una muestra de cómo quiero que sea el próximo año. Quiero que estemos juntos sea donde sea, quiero que acabemos nuestras tesis, y sí, en medio de todo eso, deberíamos hacer ejercicio, deberíamos viajar, ir a conciertos, aprender idiomas… pero sin duda lo importante son las dos tesis y el traslado, que es lo único importante que me propongo para este año.
De reformas de política educativa
Dicen por ahí que el señor Wert, al que ya le he dedicado posts con anterioridad, se ha sacado de la manga una reforma educativa en la que manda las lenguas autonómicas a tomar por culo. No voy a entrar a explicar la reforma en cuestión, para eso ya tenemos la prensa generalista. No voy a cebarme con el detalle de que en la prensa generalista dicen “catalán y vasco” como si no hubiera ninguna otra. No, voy a explicar mi experiencia personal.
Soy gallega. Es un hecho demostrado cuando me cabreo. Dicen que no tengo casi acento en situaciones normales, hasta que me enfado y/o me pongo nerviosa, que sale mi acento. Vivo en Madrid desde hace ya más de dos años. He visitado otros países, me he adaptado sin problemas. Mientras vivía en USA, por ejemplo, me sentía como en Madrid. Dominaba el idioma lo suficiente como para no tener problemas de comunicación, y no echaba de menos España. Nada. No tenía esa sensación de “morriña” por España. Pero las cosas respecto a Galicia son diferentes. No es que quiera volver a Galicia desesperadamente. Ni lo haré. Pero soy gallega, y eso es un hecho irrefutable.
Cuando me trasladé a Madrid lo hice con mi jefe. Él es holandés. Desde entonces tengo una especie de lucha personal con explicarle las diferencias entre el gallego y el castellano. Como aprendió castellano en Galicia, tiene un curioso acento gallego, y tiene asumidas palabras que no acaba de saber que son en gallego, o grafías, y cada dos por tres hay que recordarle que ahora vive en Madrid. Para mi es un algo muy curioso, porque en parte es como haber trasladado un trozo de Galicia con nosotros, porque en nuestro labo se sigue hablando “como en Galicia”.
En Madrid hay muchos gallegos, pero yo no tengo contacto con ellos. Ayer mismo, en un seminario, recordé que un compañero de departamento es gallego. Mi cerebro lo había olvidado, hasta que lo escuché hablar en inglés. ¿Tendré yo también acento gallego cuando hablo inglés? Pero vivo adaptada y no en una comuna de gallegos. Y eso no quiere decir que olvide Galicia.
Uno de los puntos claves de mi vida en Madrid es mi novio, que es el sujeto de este post. Él es madrileño. No tengo muy claro cuando empezó todo ni como, pero se ha convertido en una especie de gallego adoptado. Voy a intentar explicarme.
Aunque yo viva en Madrid, sigo siendo gallega. Me sigue encantando Galicia. Y lo comparto. Intento transmitirle las ideas básicas de la cultura gallega, las tradiciones, etc. Y el idioma. He pasado horas contando la historia de Galicia, enseñando cosas de literatura, canciones, bailes, de todo. Recientemente hemos añadido un extra a todo esto, la tele. Reconozcamos que los gallegos, especialmente los de mi tanda, no seríamos nada sin la Telegaita. Pues a eso vamos, si hay que enseñar cómo es la gente allí… ¿qué mejor que la tele? Nos hemos reído infinito viendo Luar. Me he reído infinito de su cara de susto de “la gente no puede ser así”. Pero lo estamos consiguiendo. Cada vez que tenemos eso que llaman vacaciones solemos ir a Galicia. Visitar pueblecitos, contar más historias, comer lacón, pulpo, pan de millo. Y cada vez creo que le gusta más. Aprecia la cultura, y disfrutamos juntos de esa parte de mi que todavía está en Galicia, la que dice que “el pan está reseso” o “no me esmagues las patatas”.
Leyendo el último párrafo me doy cuenta que esto suena a anuncio de Gadis. A un “vivamos como galegos” en toda regla. Pero es cierto, y es él el primero que me pide que le hable en gallego, que dice “vamos a poner la tele en gallego” y que hace esfuerzos inimaginables por hablar gallego, haciéndome reír cada vez que intenta decir “unha” y no es capaz.
Pero ese esfuerzo suyo, es el que si esta nueva reforma sale adelante, quizá no hagan muchos niños gallegos. Estoy en contra de la educación íntegra en gallego. Soy bilingüe, y creo que así deberían ser todos los gallegos. ¿Por qué privar a un niño de aprender castellano? A la mayoría os sonará absurdo, como privarle de la oportunidad de salir de su comunidad. Pues lo mismo con la privación de estudiar gallego. ¿Por qué? ¿Para qué? Bastantes promociones de gallegos hemos demostrado que es posible, desde un punto de vista educativo. Señor Wert, dejémonos de estupideces y no politicemos la educación (más). Si mi madre por algún casual hubiera decidido que a mi se me enseñase sólo castellano, en estos momentos la odiaría. Y no sólo por la lengua. Las clases de gallego no son como las de una lengua extranjera. Gracias a mis clases de gallego (pese a lo malos que eran la mayor parte de mis profesores) aprendí quienes eran los Irmandiños, aprendí a recitar a Rosalía, aprendí que nuestra cultura no tiene nada que ver con la cultura “española”. Y no, no es inútil saber hablar gallego. Para empezar, nunca es inútil saber una lengua. Además, facilita sorprendentemente la comprensión de otros idiomas próximos. Y si lo dudáis, comparad la capacidad de comprensión del portugués, del catalán, del francés o del italiano en un gallego y en un madrileño. Es riqueza, es cultura. Es nuestra cultura.
Y supongo que el señor Rajoy, gallego aunque le duela, aplaudirá la decisión del señor Wert, dada su nula capacidad idiomática. Pues señores, en mi casa, bien cerquita de sus palacios, se seguirá viendo la tele en gallego, se seguirá comiendo comida gallega, seguiremos siendo gallegos. Y si creen que con una reforma educativa van a matar al gallego, se equivocan. No es sólo la lengua, lo llevamos en los genes, y eso no nos lo pueden quitar.
Estimado ministro Wert
Estimado señor ministro,
Me dirijo a usted en esta mañana de domingo para darle las gracias. Primero de todo decirle que, en esta casa es usted tan estimado que no hay día que no recordemos su existencia. Y hablamos mucho sobre usted.
He dicho que lo que quería era darle las gracias. Por qué, se preguntará usted. Pues principalmente, por facilitarnos la toma de una decisión que en general es muy difícil para los investigadores españoles, la de fugarnos con nuestros cerebros a otros países.
También me gustaría darle las gracias porque, pese a haberme dado un empujón inicial hace unos meses para que me animase a esa salida del país, usted es perseverante y está ahí día a día, para que yo no pierda fuerzas. Incluso una mañana de domingo como hoy, si por un momento me sintiese desganada, sólo tengo que abrir un periódico cualquiera y buscar su nombre, y mágicamente me entran unas ganas terribles de ponerme a escribir la tesis. Gracias por no hacerme perder en ningún momento esa motivación para escribir la tesis lo más rápido posible y huir de este país.
También se preguntará usted a qué vienen esas ganas terribles de irme. Le voy a poner un poco en situación…
En este apartamento vivimos dos científicos. Es un humilde apartamento, uno de esos pisitos de 30 metros cuadrados que tan de moda puso el gobierno hace unos años. Como decía, vivimos dos científicos, y hasta nos queda espacio para convivir con un hámster, aunque de los pequeños, que no llegaba el espacio.
Los dos científicos que vivimos aquí compartimos algo más que el apartamento. También compartimos gran parte de nuestra formación. Pese a estar a 600 km de distancia, los dos crecimos en un mundo de profesores, más allá de lo normal para cualquier otro niño. Yo en un colegio concertado, él en uno público, pero cada año esperábamos ansiosos en septiembre a que llegasen los libros de “muestra para el profesor” que harían que nuestras familias tuvieran dinero para pagarnos el resto del material escolar. Continuamos nuestra formación en institutos públicos, y ambos nos decidimos por la misma carrera, Biología, que estudiamos en dos de las universidades públicas con más historia de España: la Complutense de Madrid y la de Santiago de Compostela. Mi situación familiar me permitía solicitar una beca para mis estudios, y de ella disfruté toda la carrera. La suya no se lo permitía, pese a que los ingresos familiares eran similares a los de la mía, pero supongo que mi punto a favor era tener un padre muerto. Los dos acabamos la carrera con la misma media (ni una décima de diferencia) y decidimos empezar un doctorado, porque nos gustaba esto de la investigación. Los dos nos decidimos por la estructura de proteínas. Y los dos pedimos una de las becas de su Ministerio, obtuvimos la misma nota (otra vez menos de una décima de diferencia), y ambos disfrutamos de dicha beca.
Estamos en nuestro último año de beca, y tenemos mucho que agradecerle a España por nuestra educación. Fuera de España, todos nos dicen que somos científicos con mucho potencial. Incluso nos ofrecen irnos y trabajar en otros países. Dicen cosas como que tenemos una formación básica muy buena, que tenemos muy buen currículum ya que ambos hemos estado en el extranjero en cursos, o estancias, o congresos. Dominamos el inglés perfectamente, y nos apañamos en otras lenguas. Nuestras tesis son de buena calidad, y su contenido ha sido ya publicado en revistas de índice de impacto más que decente.
Y entonces, ahí está nuestra conciencia diciéndonos que aunque nos ofrezcan lo que nos ofrezcan, somos españoles. Lo lógico sería aceptar alguna de esas ofertas, irnos un par de años quizá, y después volver a España, buscarnos un puesto fijo y formar una familia. Eso es lo que todo el mundo esperaría de nosotros. Y más en mi caso, siendo gallega, la morriña haría que tras unos meses fuera quisiera volver “a miña terriña”.
Pero no, gracias a usted eso no va a pasar.
Ambos estamos escribiendo nuestras tesis, que esperamos poder defender antes de que termine este curso, allá por primavera. Después nos iremos de postdoc, sin poder (ni querer) llevarnos la beca puesta de España, porque su Ministerio las ha suprimido. Nos pasaremos un par de años en un laboratorio y después, en lugar de volver, nos quedaremos allí, o nos iremos a otro laboratorio, porque aunque quisiéramos volver, ya se ocupa su colega de Economía que no haya dinero para Juanes de la Cierva, para Cajales, o para JAEs. Y así soportaremos los primeros años, con la esperanza de poder montar nuestros propios grupos en un país en el que ser un investigador no sea equivalente a ser un leproso.
La gran pega de la mayoría es la familia. Cuando están fuera, ceden y vuelven a España porque quieren formar una familia. No es que yo me plantee esto, pero vamos a creer por un momento que sí, que yo quisiera tener dos retoños, un niño y una niña, por poner un ejemplo.
Usted también ahí me ayuda a que no vuelva. Porque con las reformas que está haciendo en su Ministerio, ni loca criaba yo a mis hijos en España. Querría una educación buena para mis hijos, y eso no pasa por meter todos los niños posibles en un aula, segregarlos por su sexo, deshacer en el colegio lo que yo haya hecho en casa (de poco vale que yo les enseñe ética, si después en el colegio intentan enseñarle lo contrario), hacerlos sufrir como hemos sufrido nosotros para llegar a nuestra situación actual… o incluso más.
Para mis hijos querría una educación sin ideas políticas, querría que les enseñasen que todos somos iguales sin importar raza, ni sexo, ni religión (creo que esto hasta dicen que lo pone la Constitución!), que les enseñasen lengua, matemáticas, historia… que aprendan la historia de España, pero también la historia de su región. De sus dos regiones: la de su padre y la de su madre, y también la de aquella en la que vivan. Que aprendan, si es el caso, la lengua de su región sin por ello dejar de hablar perfectamente castellano. Que aprendan inglés, que conozcan las bases del latín y el griego. Que aprendan biología, y física y química. Que les enseñen tecnología y artes (dibujo, música, teatro…). Que les enseñen la base del mundo, para que después puedan elegir qué quieren hacer cuando crezcan. Y que ante todo, reciban una educación laica. Ya decidirán en qué creen cuando crezcan. Una educación laica en la que se les enseñe la base e historia de las religiones, para que puedan entender el mundo en el que vivimos, pero laica al fin y al cabo. Y todo eso, señor Wert, es imposible con sus reformas, así que una vez más, gracias por animarme.
Me tengo que despedir ya, porque son las doce de la mañana (lo sé porque oigo las campanas de la iglesia), y tengo un día muy ocupado. Hoy tengo que pensar mis experimentos de esta semana, porque gracias a los recortes de su colega en Economía, tenemos que tener mucho cuidado con el uso de reactivos en el laboratorio, que no nos da el presupuesto (a él ya le escribiré una carta dándole las gracias en otro momento). Tengo que avanzar en la escritura de la tesis, y ya me ha motivado usted lo suficiente para ello, y además me gustaría prestar algo de atención a las elecciones en mi tierra. Dicen que va a volver a ganar su partido. Una lástima que no pueda ir a votar (ahora soy madrileña), quizá con mi voto podría ayudar a que no ganasen.
Antes de dejarlo para ponerme a escribir la tesis, sólo recordarle una vez más: GRACIAS.
La insultante situación de la mujer en la ciencia
Llevo una temporada cabreada con un tema, y creo que hoy ha llegado el momento en el que o escribo o exploto.
Hace un par de meses salió un vídeo en el que supuestamente se animaba a que las mujeres se incorporasen a laboratorios para ser científicas. Me gustaría pensar que el vídeo estaba planteado como algo viral, porque si no aquello era ofensivo son solo ver dos segundos.
Después, asistí a principios de septiembre al congreso de la IUBMB. Aquí voy a pararme un poco más… En la parte de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM para los de la familia), había una sesión dedicada a la mujer en la ciencia. Me temía lo peor, pero una de las tres charlas tenía un nombre interesante…. hablaba de rayos X, y no pude resistir la tentación, y allá fuimos.
La charla 1 consistía en un tío que contó el papel de la mujer en la ciencia en el Reino Unido desde 1900 a 1940. Muy bonito sí, una lección de historia. Todos sabemos que en aquel momento era muy difícil para una mujer entrar en la universidad. En Inglaterra y en Australia. Pero bueno, no estuvo mal.
La charla 2 era la que supuestamente me interesaba. Allí llegó una señora portuguesa que se dedicó a leer (papel en mano) la historia de tres mujeres cristalógrafas: Dorothy Hodgkin, Rosalind Franklin y Ada Yonath. De la primera no tengo nada malo que decir. De la segunda, pese a lo que se diga siempre, considero que hay unos cuantos malentendidos… La historia deja claro que no, nadie le robó la estructura de la doble hélice. Puede que la forma que usaron los otros dos para llegar a las imágenes no fuese la más correcta, pero ella no era capaz de interpretarlas. Era muy buena recogiendo datos, pero no procesándolos. Y no, no es que no le diesen el Nobel por ser mujer, es que murió antes de que se lo dieran y hay una extraña costumbre de no darlo a muertos. De la última, puedo añadir que no podría haber resuelto el ribosoma sin el trabajo de los otros dos que obtuvieron el Nobel con ella. También puedo añadir que, tras haber estado en unas cuantas charlas suyas, su rollito de “como quiero a las mujeres de mi familia” etc etc me cansa. No, no tienes que decirle a las mujeres de tu laboratorio que no tengan miedo de tener hijos. Lo que tienes que hacer es amenazar de muerte a los chicos que tengan que sean tan machistas de no ayudar a sus mujeres.
Y entonces llegó la charla 3. Era una cristalógrafa. Y se pasó toda su charla contando lo difícil que lo había tenido en su vida siendo mujer. Lo mal que la trataron los tribunales de hombres. Que no consiguió su plaza a la primera por ser mujer. Pero… si me lo dijera alguien con 80 años, me lo creería, pero es que ella tenía 40. Y si me dice que le ha pasado en un sitio, me lo creo, pero decía que en todos los laboratorios que había estado había pasado lo mismo. Para terminar, además añadió que nos recomendaba que siempre formásemos tribunales paritarios, que nos aseguremos de que la mujer siempre tiene la representación correcta, y que demos oportunidades a las mujeres.
Entonces, debo ser yo la mujer con suerte. La que nunca se ha sentido mal en un mundo en el que hay hombres. La que cree que la han elegido siempre independientemente de su sexo. La que no cree que deba haber discriminación positiva.
Y ahora que me salten todas las feminazis encima si quieren, pero estoy orgullosa de haber conseguido una beca sin tener puntos extra por ser mujer. Estoy orgullosa de que no haber aprovechado nunca oportunidades en las que se tiene en cuenta positivamente “ser mujer”.
Pero hoy… hoy ya ha sido demasiado. Vía El País, me entero que se ha publicado un artículo en PNAS (en PNAS!!!) en el que se habla de que la ciencia discrimina a las mujeres. Supuestamente lo que han hecho es coger una serie de CV y enviarlos por duplicado poniendo a uno un nombre de mujer y al otro de hombre. Siendo el CV igual, parece ser que tienen mejores resultados los hombres que las mujeres, y que también les pagarían más. Sinceramente, no me lo creo.
¿Sabéis lo peor? Que empiezo a pensar que vivo en un mundo utópico. Porque sólo hace falta echar un vistado a los comentarios de la noticia y se pueden ver cosas como que las mujeres vamos a las carreras de ciencias a cazar marido, que no servimos para estar en un laboratorio, que no picaríamos código todo un fin de semana, que lo que queremos es tener hijos. En serio, menuda mierda de españoles que somos.
Pues yo soy una mujer que hizo una carrera de ciencias por vocación, que no se planteó ni remotamente la idea de cazar marido, que jamás dejaría la ciencia (no, ni siquiera para tener una familia y quedarse en casa a cuidar de ella), que es feliz en su laboratorio y que, picar código no, pero procesar datos durante todo un fin de semana sí, y por la noche, y a todas horas. En sí, ahora mataría por tener unos bonitos patrones de difracción que procesar. Y aunque no sea mi plan, me parece perfecto que mujeres como yo quieran tener hijos, pero no tienen que renunciar a su carrera. Y si tienen que hacerlo, algo han hecho mal, porque si yo tuviese un marido que no me apoyase y no hiciese un esfuerzo por hacerse cargo de los niños (igual que yo), tendría claro que he elegido el marido incorrecto. Y sí, como muchos siempre me decís que eso no existe, sí conozco muchos científicos que se levantan cada mañana para llevar a los niños al cole, los recogen a la salida, juegan con ellos, los llevan al parque, etc y siguen siendo grandes científicos. Un hombre puede, una mujer también. Eso es igualdad. No es necesaria discriminación positiva. No me gustaría en un futuro estar en un tribunal de tesis (por ejemplo) porque tengan que tener al menos un 50% de mujeres. Quiero que me llamen por lo que soy más allá de ser mujer.
Y como aquí sólo pongo la parte del cabreo y podría estar escribiendo durante horas, os animo a que me dejéis vuestros comentarios. Si alguien se anima, intentaré contestar a todos en detalle.
PS: Eso sí, a los de los comentarios de El País, los mataba a todos. Por imbéciles. Pero quiero pensar que eso no pasa en el ámbito científico… quiero pensar que nadie me va a decir que yo sólo valgo para ir de tiendas y tener hijos!
Corrección: la sesión no era de la SEBBM, era del congreso gordo, el de IUBMB&FEBS.