Carta de una científica a Felipe de Borbón
Felipe, perdona que te tutee, pero supongo que si tan cerca del pueblo quieres estar, tutearte es una de las cosas que deberíamos poder hacer. ¿Te has planteado cómo ayudar a tu pueblo?
La situación de tu familia está jodida, igual que la de todas nuestras familias, pero por causas bien diferentes. Tienes escándalos por cada esquina. Tu padre no hace más que avergonzar a la familia, uno de tus cuñados ha robado no se cuanto dinero (o al menos por ahí la gente dice tener pruebas de ello) y el otro casi hace que su hijo se mate disparándose.
Dicen por ahí las malas lenguas que te estás preparando para gobernar el país. Reconozco ser antimonárquica, reconozco que me gustaría más tener una República en la que nosotros eligiésemos. Incluso creo que, si nos dejases elegir, te podrían elegir a ti. Y es que resulta que a muchos españoles les gustas. Y he de reconocer también que yo soy una de ellas. Pienso que puedes ser una persona muy capaz. Te has formado correctamente, y has sabido romper barreras que siempre se han impuesto en este país, como bien demuestra tu matrimonio. Sabías lo que querías y te ha dado igual que fuese un gran escándalo. Y resultó que, en general, los españoles apreciamos mucho a tu mujer. Y mucho más a ti, por no haberte casado con la princesita europea de turno.
Pero ahora las cosas están jodidas, para todos. Y tú quieres caernos bien.
Hay muchos frentes por los que podrías atacar para caernos bien. Como científica, yo me voy a centrar sólo en ese. ¿Qué podrías hacer por la ciencia en este país?
Resulta que soy joven. Los recuerdos de mi infancia sobre ti son pocos. En aquel momento la mayor parte de tus apariciones en la tele iban asociadas con la prensa rosa, diciendo si creían que tenías tal o cual novia. Pero recuerdo otra cosa… recuerdo que, los domingos por la tarde (creo) salías en la tele. En La Primera, que de aquella todavía se llamaba así. Hacías un programa sobre la naturaleza, al más puro estilo Félix Rodríguez de la Fuente. Y esa imagen ha quedado grabada en mi cabeza. Tú, con tus botas de montaña. Yo, una niña, pensando “tenemos un príncipe que se preocupa”. Hoy he crecido y la visión de la ciencia y la naturaleza ya no es tan utópica. Cuidar y enseñar animalitos ya no me vale. La biología, sea de bata o bota, no es sólo eso.
Hoy me le levantado leyendo una noticia en la que decían que deberías ayudar a establecer políticas de cooperación científica con otros países. Pero yo creo que deberías ir más allá. He buscado por ahí, y dicen que tu sueldo son unos 150.000 euros al año. Supongo que no los necesitas. No tienes una hipoteca. No tienes la letra del coche. Ni siquiera pagas de tu sueldo la escuela de las niñas. ¿Qué haces con el dinero? Como sugerencia te diré que más o menos lo que tú tienes de sueldo para un año, es lo que a nosotros, un grupo de investigación más o menos decente de este país, nos dan para tres años. Y con eso tenemos que pagar todo. Bueno, realmente nos dan menos, así que más a mi favor.
Pensarás que ayudar a un grupo de investigación no es una gran cosa, que no es dinero suficiente. Ahora piensa que ese grupo descubre algo que después se puede aplicar para desarrollar un medicamento, una vacuna, algo que puede salvarle la vida a tus niñas. Seguro que si lo vieras así darías tu sueldo encantado.
Pero no es sólo eso. No he visto, ni quiero ver aunque sé que puedo, en qué os gastáis el resto del dinero que os damos año a año. El sueldo de tu padre es el doble. En lugar de cazar elefantes, podría dedicarlo a la investigación. Y así con el resto. Todos sabemos que tenéis dinero de sobra. Aunque el estado dejase de dar dinero para la Casa Real en los PGE no tendríais problema. Si os lo damos, al menos nos gustaría ver algún gesto que demostrase que os preocupáis por nosotros.
Piensa en tu tía. Hace unos días salía en las noticias. Dicen que vive con vosotros, y que la mayor parte de su dinero lo dona. Que ha donado su herencia griega. A ver si aprendéis un poco de vuestra tía.
Y conste que, aunque escribo hacia la nada, tengo esperanzas. Tengo esperanzas porque mientras yo estoy en Francia, estilo exiliada republicana, sigo día a día las noticias españolas, y hace unos días estuviste de visita por mi tierra. Siempre te ha gustado Galicia, todos lo sabemos, desde que estabas en la escuela en Marín. Pero esta vez has ido a A Coruña. Habéis ido a inaugurar el MUNCYT. Según me ha dicho un buen amigo que estaba por allí, estabas muy sonriente y parecía que esto de la ciencia te atraía mucho. A ver si es verdad coño. No paran de recortarnos dinero, no podemos seguir a este ritmo. Como príncipe, como futuro rey, HAZ ALGO.
Y si no lo haces, que no te extrañe si dentro de unos meses te asomas a una ventana desde La Zarzuela y nos ves a un montón de investigadores allí, pidiendo en la calle, para poder investigar. Para poder acabar nuestras tesis y huir al extranjero. Y no, no es salir a formarse, es huir para no volver, jamás. No queremos volver a un país que no nos quiere, un país que nos trata mal. Y que tampoco te extrañe si todos esos científicos piden una república porque se sienten abandonados por su monarquía.
Haz algo, sabes que puedes, está en tus manos…
Actualización en la biografía
Llevaba tiempo queriendo hacerlo, así que he actualizado la pestañita de ¿Y yo quién soy?.
Supongo que a estas alturas no desvelo nada nuevo, pero me gusta tenerlo medianamente actualizado. Quizá lo más nuevo es que por primera vez cuento que es lo que realmente hago en mi trabajo. Para aclarar un poco las cosas.
He dejado todos los comentarios previos, aunque sea por mantener la historia. Por supuesto, siguen abiertos, tanto allí como aquí, para cualquier pregunta.
Día de los trabajadores
No se lo he preguntado nunca (creo), pero estoy segura de que mi jefe diría que el día de los trabajadores es un contrasentido. Entiendo las protestas, entiendo las manifestaciones, etc etc, pero no entiendo por qué, en el día de los trabajadores, se supone que no tenemos que trabajar. ¿Un día de descanso para quedarnos en casa y celebrar lo mucho que trabajamos el resto de los días? Por dios señores… que esto es España. Bueno, esto no, eso, que yo sigo en Francia.
Me parece a mi que hoy en día celebrar el 1 de mayo es como celebrar el 8 de marzo. ¿La mujer trabajadora? En fin. Pero conste que mi cabreo tiene explicación, y es que el día 9 vuelvo a España, y en mi última semana y media aquí me como dos festivos, y los dos en martes, lo que viene jodiendo el trabajo de media semana. Y yo estoy aquí para trabajar, y realmente es lo único que querría estar haciendo hoy. Pero como es el día de los trabajadores, resulta que no me dejan ir a trabajar. Una injusticia vaya.
Así que me toca buscar planes alternativos… Como llevo 24 horas más o menos actualizando de forma compulsiva la web de cierta revista, lo mejor es que me aleje de mi ordenador por unas horas. Hace sol, más o menos, así que me iré a París. Ya me quedan pocas oportunidades para pasear por el centro… ya veré que hago.
Primero tocará comer (que una es pobre como para ir pagando comida fuera todos los días) y después ya saldré. Mientras, limpieza de primavera en el disco duro. Ni os imagináis la de mierda que puedo acumular en la carpeta de descargas… Lo que sea con tal de mantenerme ocupada. Ya queda poco, una semana… una semana… dentro de una semana será festivo otra vez, y yo estaré haciendo mi maleta. Y espero llevarme muchas cosas de aquí. Las cosas han cambiado mucho durante este mes a mi alrededor. Tengo que llevarme resultados. Pero también tengo que llegar con otras cosas que no tenía al venir aquí. Ha sido un mes en un laboratorio que no me gusta. Como sea, este mes tiene que convertirse en una línea en el CV.
Llamadme adicta, pero todo este rollo viene porque yo ahora debería estar haciendo una miniprep, no soltando el rollo aquí… Podía cogerme otro día libre, uno de esos que me paso horas sin hacer nada. Pero no hoy coño, hoy me viene fatal. En fin, el calendario laboral no tiene en cuenta que los experimentos llevan más de un día!
De becas y matrículas universitarias
Llamadme loca, pero el plan del gobierno para cambiar el sistema de becas y los precios públicos universitarios, no está mal. Concretamente, lo que está mal, es que no lo van a hacer bien.
Voy a basarme en mi propio caso, por esto de venir de una familia que declara religiosamente hasta el último euro que gana. Cuando yo estaba en la carrera, el sueldo entrante mensual en mi casa era de unos 1000 euros. Y yo tenía beca. Siempre me la han dado. Por extensión, sin beca estaría alguien que ingresase más que eso. Y bastante más, porque yo no caía dentro justilla exactamente. Alguien con unos ingresos mayores puede permitirse pagar la matrícula. La mía eran unos 1000 euros. Si suben el 50% que dicen, serían 1500. Y se puede pagar. Incluso mi familia habría podido pagar la matrícula. Lo que no podíamos pagar era el resto, el vivir mes a mes, pero 1500 euros de matrícula, sí podríamos haberlos pagado.
Entonces, vamos a asumir que, quien no tiene realmente dinero, tiene derecho a beca. La beca incluye la matrícula, que parece que es algo de lo que todo el mundo se olvida. En sí, si no eres realmente pobre (yo no lo era), la beca es la matrícula, y luego una limosna que ellos dicen que es para libros. Y en mi caso, otra limosna para el transporte.

Reconozcámoslo, la cara de nuestro señor ministro no inspira confianza. No me creo que vaya a hacer estos recortes como tienen que hacerse...
El problema no es el precio de la matrícula. El problema es que, al menos en mi caso, la beca no da para estudiar. Que suban el precio de la matrícula, perfecto, pero que dediquen ese dinero a darle una beca de verdad a quién lo necesita. Y lo primero que hay que hacer para eso es mirar con lupa las solicitudes de beca. Mirarlas con lupa para ver todos esos ingresos no declarados, propiedades no declaradas, etc etc. Porque igual que yo tenía beca, demasiada gente a mi alrededor tenía beca. Muchos con unos ingresos en la familia más que suficientes, y que dedicaban su beca íntegramente a alcohol y tabaco cada jueves de marcha. O, como hacía una compañera, a comprarse una camiseta nueva cada vez que salía de fiesta. Eso no es normal.
Lo curioso es que, pasados tres años de carrera, a la niña de la camiseta nueva, la pillaron. Hacienda se dio cuenta del fraude. Sus padres tuvieron que pagar una generosa multa por no haber declarado religiosamente, y ella tuvo que devolver sus becas. Y yo, que soy muy mala persona, me alegré por ello. Así que sí, becas a los que no pueden pagar, pero sólo a los que realmente no pueden.
Ahora vamos a asumir que el mundo es maravilloso y el sistema de becas funciona bien. Hemos subido el precio de la matrícula, pero quien no puede pagarla tiene derecho a beca, que cubre dicha matrícula.
Pero hay otro punto a analizar, y es la subida de la “nota de corte” para las becas. Un 6, dice el señor ministro. Pues oye, personalmente, a mi también me parece bien. Y ahora me diréis que claro, que eso es porque yo tenía buenas notas. Pues igual hay que analizar por qué yo tenía buenas notas. A lo mejor era porque quería asegurarme esa beca, a lo mejor era porque quería tener un futuro, a lo mejor era porque pensaba que salir de juerga a diario estaba sobrevalorado.
Lo que no veo es por qué hay que darle beca a alguien con tal de que apruebe el 80% de los créditos. Café (digo, universidad) para todos. Pues no. No todo el mundo tiene que tener una carrera universitaria. Ni un máster. Ni un doctorado. La Formación Profesional es también una opción, y muy buena. Conozco a mucha gente que, tras acabar una carrera, se ha dado cuenta de que eso no era lo suyo, que jamás iba a encontrar trabajo, que no le gustaba, etc etc y se han metido en un ciclo de loquesea y a currar. Pues coño, haber hecho el ciclo antes… Pero es que parece que si no tienes una carrera no eres nadie. Pero sí, luego serás un licenciado. Un licenciado que ha tardado 8 años en sacar la carrera (6 con beca, dos para las asignaturas pendientes finales), que durante ese tiempo se ha gastado una pasta de sus padres (la vida de universitario no es barata) y que ha ido aprobando por los pelos. Ha olvidado todo lo que estudió hace 8 años, no le gusta, y ahora tiene problemas para encontrar trabajo “de lo suyo”.
Pues un 6, me parece perfecto. Un 6 no me parece algo taaaan elitista. Me parece pedir que, más allá de aprobar por los pelos un 80%, se te pida un esfuerzo. Se premia la excelencia. Y me parecería perfecto que, si en lugar de un 6 tienes un 8, se te premie por ello. Al menos así yo no me habría pasado 5 años siendo creativa en la cocina con “menús baratos de estudiante” (viva la pasta con atún y tomate). Y que no me vengan ahora con que ya se premia la excelencia dando una asignatura gratis a quien consigue una matrícula de honor. Para empezar, si tienes beca, te trae sin cuidado que te den una asignatura gratis, porque ya tienes cubierta la matrícula. Además, la MH es algo subjetivo. Te lo da el profesor si le caes bien. No se la da al mejor. Se la da al que tiene buena nota y le cae bien. Recuerdo que la señora MN, cuando yo estaba en segundo de carrera, no quiso dármela. Yo tenía la mejor nota de la clase. Dos puntos y medio por encima de la siguiente mejor nota. Y me puso un sobresaliente. Creo que es el sobresaliente que más me ha dolido en mi vida. Me enfadé mucho y fui a su despacho y le pregunté por qué no tenía matrícula. Y la señora me dijo “no considero que la merezcas”. Claro. Así que que nadie me diga que la excelencia ya se premia con la MH.
Así que sí, considero que las tasas pueden subirse, que los requisitos para conseguir becas pueden subirse, pero que tiene que ir todo ligado a un control muy riguroso de quien tiene derecho a beca y, por supuesto, el dinero ahorrado ahí debería volver ahí, es decir, dedicarse a mejorar la cuantía de las becas.
No he dicho todo lo que pienso. Esta “reflexión” viene de un par de conversaciones mantenidas durante los dos últimos días. Se me olvidarán cosas y otras no las habré explicado convenientemente y darán lugar a malentendidos. Por supuesto, siempre tenéis los comentarios para replicarme y que yo pueda explicarme mejor…
Cuarta semana en París
Entramos en la recta final. Sólo me queda semana y media más en París.
Realmente ya no sé qué decir sobre mis días aquí. He pasado el 80% quejándome. Las alegrías han sido momentáneas. El caso es, que si valoro el resultado del mes, laboralmente hablando, no ha sido tan malo. Venía con un objetivo, con un mínimo a conseguir, y eso lo he conseguido. Y algo más. Pero cada vez que pienso en cómo paso los días en el labo, me doy más y más cuenta de que no, que podría haber conseguido el objetivo final.
Puedo sacar más conclusiones, como que no quiero a alguien como la señora P como jefa de postdoc. En sí supongo que soy muy exigente… tengo la suerte de tener un director de tesis maravilloso, y eso va a ser difícil de superar. Y conste que no siempre estamos de acuerdo. Pero de eso se trata también la tesis, digo yo. Tras casi 4 años de tesis, y poniéndome en la situación de si fuese yo la jefa, me preocuparía que mi becario estuviese siempre de acuerdo conmigo. Tendrá razón o no, pero si discute algo, al menos es que piensa.
Al llegar a París también empecé mi colaboración con otro blog, La ciencia y sus demonios, en el que pronto (espero) aparecerá mi segundo post. Espero que salga algo positivo de ello.
El viaje también me ha servido para reencontrarme con un viejo amigo. Me ha servido para ver algunas cosas que tenía pendientes en París. Y para seguir dejando cosas pendientes. Y para reflexionar bastante sobre mi carrera, como siempre que estoy fuera de mi labo.
Ahora, queda semana y media. Tengo una lista de cosas que quiero hacer, y sé que no podré hacerlas, porque no es mi labo, porque no me siento con libertad. También tengo una lista de cosas para cuando vuelva a Madrid.
Durante este mes se ha decidido mi asistencia a dos congresos, espero que con dos charlas (sólo una confirmada ahora). En cambio, al que sabía que iba a ir, han decidido que sólo póster.
Y mi paper sigue pendiente. Un paper que, para mi desgracia, me temo que va a dar mucho que hablar a mi alrededor. Ya sabéis, asco de vida.
Y hoy he decidido quedarme en casa, si es que podemos llamarlo casa. Quiero hacer demasiadas cosas, y pasear bajo la lluvia en París no es compatible con ello. Sí, quiero ver cosas en París, pero antes que el “placer” de pasear por ahí, están las tareas pendientes… vamos a ver que tal se me da el día.
Avanzando en París
Casi sin darme cuenta, llevo ya casi la mitad del tiempo de mi estancia en París. Sí, casi sin darme cuenta… pero se me está haciendo largo.
El tiempo va pasando entre experimento y experimento, me aburro como una ostra y pierdo mucho tiempo. Las cosas no van demasiado mal, ya tengo cosas que llevarme de vuelta a España para poder seguir, pero no tengo muy claro que me vayan a ser demasiado útiles.
Hoy ha sido uno de esos días difíciles. Mi jefa aquí es… es esa clase de jefa que no quiero tener. Por la mañana la necesitaba, la busqué y estaba tomando café. Como no me corto nada, interrumpí y le dije que la necesitaba y YA. Pues casi dos horas estuve esperando… Total, para que no me ayudase en absoluto con mi problema.
Por la tarde, tras el fracaso de la semana pasada usando sus geles comerciales caducados hace mil años, me decidí a hacer mis propios geles. No veáis que odisea. Me tiré como una hora para buscar entre todos los laboratorios y conseguir reunir todas las soluciones y los cristales. Los cristales que, una vez encontrados, tuve que fregar cuidadosamente. Y no porque sea una paranoica ojo, porque los encontré en una bandeja en la que estaban los cristales, y estaba una comuna de arañas.
El caso es que estaba de mal humor, y al hacer los geles cometí un error muy grave. No revisé bien lo que había en cada bote y usé un buffer que estaba el doble de concentrado de lo que debía. La botella era la correcta, pero id vosotros a saber por qué, esta señora lo prepara el doble de concentrado de lo que dice “el libro sagrado”. Evidentemente, mi gel corrió fatal y no me sirvió de nada.
Además, cuando la fui a buscar para que me diese la dichosa resina que llevo dos días pidiéndole, descubrí que se había pirado. Se había ido al dentista con el niño, para que le mirasen las muelas del juicio. Sí, porque el niño es mayor de edad, y podía haber ido solo al dentista, digo yo. Total, que cuando la señora apareció, sólo pude decirle que después de haber mirado en todas las neveras del departamento, no había encontrado la puta resina, así que tendré que hacer el experimento mañana. Y mañana será lo mismo. Eternas esperas…
Para finalizar, al venirme a casa estaba cayendo el diluvio. Y lo más molesto es que justo cuando entraba en casa paró de llover, y ahora hasta hace sol.
Y este es el momento en el que yo, al llegar a casa, debería ponerme a leer papers o algo. Tengo una pila de trabajo generosa para hacer en el ordenador. Pero simplemente no puedo… Sólo veo que al mundo a mi alrededor parece que todo le va de perlas mientras yo estoy en una casa en medio de la nada, con unos franceses que no paran de gritar en las escaleras, desplazada en un laboratorio sin presupuesto, con una jefa inútil, y que además todo el mundo me insista con el “que guay eso de irse de estancia”. Pos no, guay no, una puta mierda.
Mientras tanto, sigo esperando que me den becas, sigo esperando que renueven la FPU, sigo esperando que me publiquen mi paper, sigo esperando que alguien diga algo sobre el paper robado. Y sigo esperando volver a España. Pero no voy a caer en eso, no es morriña, no es querer estar en casa. Es querer estar donde me quieren, con quien me quiere, querer estar en un sitio en el que me sienta útil y no sentir que coger una botella de Tris 3M en lugar de 1.5M ha sido la gota que ha colmado el vaso y que mañana, cuando la señora esta me diga “un momento que ya voy” yo decida vaciarle el stock de BrEt en el café.
Carta al señor presidente de Telefónica
Señor presidente, perdone usted que sea al primero que moleste con el tema, pero no ha podido pasar por alto que esta mañana, mientras revisaba mi lector de feeds, hayan salido dos noticias juntas: la de su sueldo y la de los recortes en investigación y en educación.
Señor presidente, según dicen las noticias hoy (como ésta), usted ha ganado el pasado año 10,2 millones de euros. Para no ser tacaña quitándole a usted el dinero, vamos a dejarlo en que ha ganado usted 10 millones, por redondear.
Esta misma mañana, también leía que las becas han sido recortadas en 166 millones (aquí), y que la partida para investigación ha sido recortada en 2000 millones (aquí).
Telefónica siempre ha sido una gran empresa. Yo misma soy cliente de su empresa. Y como cliente, me gustaría que usted emplease el dinero de forma útil, invirtiendo en futuro. ¿Suena a slogan?
Piense usted por qué su empresa gana tanto dinero. Voy a poner sólo un ejemplo… el iPhone. Durante un tiempo su empresa tenía la exclusividad de venta del terminal, y gracias a ello ganó clientes. Incluso hoy en día, cobran tarifas que muchos consideran abusivas frente a las ofertadas para otros smartphones. Pero sus clientes las pagan mes a mes. Por el iPhone. Por ese terminal. Por algo que han desarrollado un montón de ingenieros, telecos, técnicos… Por algo basado en patentes desarrolladas en grandes empresas. Por algo en lo que se nota que hay una gran inversión detrás, una inversión en I+D.
Ahora voy a ponerle otro supuesto. ¿Goza usted de buena salud? ¿Y sus familiares? ¿Alguna visita reciente al hospital? Probablemente, usted estará muy contento con los avances médicos existentes en nuestro país. Evidentemente ni se ha planteado jamás qué pasaría si no tuviese acceso a algo tan básico como una aspirina. O los antibióticos. O cosas más graves, como los tratamientos anticancerígenos, que espero que no tenga que usar jamás, pero que seguro que está mucho más tranquilo al saber que están a su disposición. Lo mismo, I+D.
Especialmente esta última parte, es desarrollada por gente como yo, que se deciden por una carrera investigadora. Es una vida completamente diferente a la que usted conoce, nada que ver con las empresas. No trabajamos para mantener contento a un jefe, ni para que la empresa gane X millones al año. Trabajamos por el ansia que tenemos de descubrir algo, de que un día lleguemos al laboratorio y descubramos que sí, que eso en lo que hemos invertido años es capaz de matar esa bacteria que nada mataba, que conseguimos que esos ratones sobrevivan a un cáncer horrible, que curamos enfermedades, que desarrollamos una nueva vacuna. Que hemos Investigado y Desarrollado algo.
Pero gracias a esos recortes de los que antes hablaba, mucha gente como yo se va a quedar en la calle. Y no, no investigamos gratis, porque por mucho que sea nuestra pasión, tenemos que pagar un alquiler, y unos recibos, y comer. Y algo incluso peor, pagar matrículas en las universidades.
Le propongo que volvamos a los 10 millones suyos. A la vez, voy a mirar atrás… y mirar el BOE en el que salía convocada esa beca de la que disfruto. 13 de octubre de 2008. Becas FPU. Segunda página. Presupuestos. ¿Sabe usted cual era el importe destinado para el año 2009 para pagar el sueldo de los 950 becarios que íbamos a conseguir esa beca? Exacto. 10 millones. Vaya casualidades. Usted podría, con lo que ha ganado el pasado año, pagar un año de beca a 950 investigadores en España. Alucinante ¿verdad?
O le propongo otra cosa… piense usted en los proyectos del Plan Nacional. Vamos a pensar en un grupo pequeño, con un presupuesto pequeño. Vamos a pensar en darle a cada grupo la oportunidad de seguir su investigación, sin más, sin crecer, sin contratar a gente nueva. Sólo lo necesario para que puedan continuar experimentos y descubrir, por ejemplo, una nueva vacuna. Vamos a darles un proyecto pequeño, 100.000 euros. Los proyectos son para tres años. Multiplique usted. 100 grupos de investigación. Con su sueldo, usted podría financiar la investigación en 100 temas diferentes en nuestro país durante 3 años.
Así que, señor presidente, le planteo a usted dos opciones. Quédese usted con los 200.000 euros, que seguro que le sobran para todos sus caprichos, e invierta los 10 millones en:
- Pagar un año de beca a 950 investigadores
- Financiar humildemente a 100 grupos de investigación durante 3 años
En caso contrario, y sin que suene a amenaza, no se extrañe usted si pierde miles de clientes. No es que hayan hecho una portabilidad a otra compañía. Es que se han ido de España porque este país, como decía alguien, no es país para científicos.
París
Pues eso, que estoy en París. ¿Y cómo he llegado yo aquí?
Evidentemente, y punto uno, incumpliendo mi promesa de escribir más a menudo de mi último post, ese de propósitos de año nuevo :S
¿Qué ha pasado en los últimos meses? Veamos…
Empezó el año, conmigo cabreada por estar en Galicia y con planes alternativos para las próximas navidades. Enero pasó rápido, con una reunión de bichólogos en medio, de esas en las que conoces a gente que trabaja en tu edificio pero que te has tenido que ir a la otra punta del país para conocerlos.
Febrero fue el mes de las incorporaciones. Volvió nuestra estudiante perdida en los exámenes, empezó una postdoc nueva (necesitaría todo un blog para contar mis aventuras con ella) y también se incorporó un nuevo predoc, indio, lo que hizo que en el laboratorio ahora hablemos mayoritariamente inglés. Finalmente el señor holandés lo ha conseguido, por la fuerza. Esto ha dado muchos problemas, y no exactamente conmigo, pero vamos superándolo… Además, a finales de febrero me enteré de que uno de esos proyectos absurdos que pide mi jefe, nos lo habían concedido, y tenía que venir a París…
Marzo fue un mes breve, que pasé mayoritariamente quejándome de que no quería venir a París. A principios de mes tocó una visita de rigor a Galicia (o voy cada 3 meses o mi madre me mata) (coño mi madre… sabía yo que se me olvidaba avisar a alguien de que había llegado entera a París…). Después por el “puente” de San José, aprovechamos para hacer una “escapada romántica” a Ponferrada. Y diréis que Ponferrada no es romántico… pues sí, sí lo es, porque no hay nada más romántico que caminar varios kilómetros sobre la nieve después de haber metido el coche por una de esas carreteras en las que rezas a Cthulhu por no cruzarte a nadie de frente, y sólo para llegar a una cueva en la que no quiero saber que coño hacía un obispo. Pero el paisaje… ver esas montañas tan verdes, todo tan bonito, nevado… Un finde fantástico.
Lo malo, la vuelta a la realidad, preparar todo para el viaje a París. Reconoceré que lo dejé todo para el último momento. Todavía tenía esperanzas de que por alguna razón sobrenatural se cancelase el viaje.
Pero aquí estoy. Y aquí estaré durante las próximas 5 semanas. En una casa en la que tengo una habitación, en la que comparto el baño con un señor jubilado asiático. En un campus en el que no hay nada, y con la única esperanza de que al menos conozco a gente con la que poder quedar en algún momento para no morirme del asco aquí.
¿Y qué voy a hacer aquí? A vosotros os lo voy a decir… ja! Evidentemente, tengo mi plan secreto. Pero ese es secreto. El plan oficial es clonar la fibra de un fago (sí, ya, eso podía hacerlo en mi labo… ya), si es que algún día los de aduanas liberan el paquete que me envié de Madrid aquí (os juro que el virus mortal no iba dentro del paquete).
Mientras tanto, tengo más cosas que hacer. Como siempre, tengo una gran pila de papers pendientes de lectura. Además tengo que escribir algo para un capítulo de un libro que mi jefe inteligentemente me ha empaquetado (inteligente su forma de hacer que me coma yo el marrón). También tengo proyectos nuevos entre manos… como la colaboración en un blog, que enlazaré en cuanto me anime a hacer mi aparición. Tengo una tesis que debería empezar a escribir, en caso de que con esos maravillosos recortes me quede sin beca. Y otros líos de papers entre manos… ese que no me quieren publicar (malditos revisores) y ese otro que mi señor ex-jefe ha publicado con mis resultados sin incluirme como autora.
Así que aquí estoy, organizándome… y planificando un par de posts para revitalizar este blog. Las cosas más científicas las escribiré en el otro, pero no os preocupéis, que aquí habrá quejas, como siempre. Y empezaré con esos recortes en investigación, que a todos nos han alegrado hoy el día. Atentos a vuestros lectores de feeds, y como siempre, compartid!
Propósitos 2011-2012
La verdad es que no sé ni que decir… menudo año!
Y yo decía que el año pasado había sido una montaña rusa. En fin. Este año comenzó con una nueva relación, que crecía casi paralelamente al año. Una relación maravillosa. Creció tanto que ahora “compartimos gastos”. Fue un año de conciertos, sin duda. Apoteósico Roger Waters, posteriormente el Sonisphere. Quizá no tantos como el año anterior, pero el paco Slash-Iron Maiden fue el mejor regalo de cumpleaños de mi vida. También fue un año de viajes… varios a Galicia a visitar a la familia, la Semana Santa en la RIbeira Sacra, luego un curso en Granada, viaje al sincrotrón, vacaciones en París, y la guinda fue sin duda el viaje a USA, pero incluso después de eso, he pasado los últimos días del año en Portugal. Yo quería que mi año avanzase entre aeropuertos y papers, y parece que más o menos lo he conseguido. También he conocido a nueva gente. Gente maravillosa con la que espero haber creado una amistad que pueda ser duradera.
Ahora vamos a por los propósitos de toda la vida…
Lectura: Me propuse leer 20 libros, 5 en inglés. Fracaso total… He leído 11, y sólo dos en inglés. Eso sí, de ellos algunos eran unos tochos de cuidado!! También hay que tener en cuenta que he leído muchos, pero que muchos papers. Voy a volver al sistema de hace unos años, los conseguidos +1… así que el año que viene 12 libros!
Estructuras: dije que quería dos papers escritos (que no publicados). Lo he conseguido. En los dos seré primera autora. Para el año que viene repito el propósito. Dos, uno como primera autora.
Idiomas: claramente he mejorado mi inglés, y supongo que se podría decir que también mi “madrileño”. En este apartado también incluía los planes de visitas… dije que iría a ver a @bydiox y no lo hice. Pero él vino a Madrid así que casi compensa…
Series: prácticamente lo he dejado, sólo ocasionalmente. Me he dado cuenta de que tengo cosas mucho más interesantes en mi vida. Las series las bajo y las tengo ahí listas esperando cuando estoy aburrida. Pero nada más. Pese a ello, hay un par de series que sí querría ver este año, con buena compañía y relax…
Blog/twitter: supongo que aquí está un poco el asunto pendiente… si bien twitter lo tengo más o menos igual, el blog ha pasado por buenos y malos momentos… En Julio tuvo su breve momento de fama (portada de Menéame), pero el resto del año ha estado bastante tranquilo. Hemos cambiado el dominio. Prometo que intentaré que esto crezca otra vez. Siguiendo con las redes sociales, la primera mitad del año fue sin duda la época dorada de la #greadergang que Google ha matado. Pero seguimos ahí, en la sombra… volveremos!
Hace un año decía que como proponerme demasiadas cosas nuevas no servía para nada, que iba a ir a por pocas.
Esperaba viajar mucho. Done.
Esperaba ir a conciertos. Done.
Esperaba visitar nuevas ciudades. Done.
Esperaba publicar. Done.
Esperaba ver avanzar mi tesis. Done.
Esperaba que mi grupo creciese. Done.
Todo un exitazo de año!!! Espero que el año que viene sea igual de fantástico que este!!! ¿Qué me propongo? Vamos a recopilar lo puesto arriba y añadir alguna cosilla…
Leer al menos 12 libros (uno al mes).
Escribir dos papers (uno como primera)
Ver un par de series con buena compañía
Escribir más en el blog.
No perder el contacto con la gReaderGang.
Viajar más que este año, conocer ciudades nuevas.
Ir a conciertos, especialmente a aquellos que puedan tener un significado especial en mi vida.
No matar a ninguno de los nuevos miembros de mi grupo (esto viene siendo difícil).
Acabar el año pensando en cómo organizar mi tesis y tener, al menos, una carpeta en mi ordenador con un fichero que se llame tesis. Haber empezado a escribir algo vaya…
Hacer ejercicio. Aunque la tropa #corregordito podría odiarme por esto, sí me propongo hacer más ejercicio. No me refiero a levantarme a hacer flexiones… me refiero a salir más al campo, caminar, mantenerme en forma!
Llevar una vida sana. Porque todos sabemos que últimamente no lo ha sido.
Comidas del mundo. En USA he descubierto que la comida americana no existe, se trata de un cúmulo de comidas de otros países. Así que me propongo un 12 meses, 12 culturas. Lo que sea, pero comida típica de algún sitio.
Cosas de las que una se da cuenta en USA
Ya sólo me queda una semana en Estados Unidos. Justo en una semana a estas horas estaré en un avión camino de Madrid. Y esta semana toca reflexionar un poco sobre mi estancia aquí… la verdad es que me he ido dado cuenta de unas cuantas cosas:
- Puedo vivir con muy pocas cosas. Mi maleta pesaba 15 kg, más la de mano y tal… me he traído menos de 20 kg de pertenencias. Y aunque he comprado cosas aquí, se puede sobrevivir perfectamente con muy pocas cosas.
- Puedo vivir con poca ropa. No necesito un armario tan grande. Lo que necesito es ser más organizada a la hora de lavar la ropa!
- No puedo vivir sin conexión de datos. No puedo vivir sin internet.
- No puedo vivir sin café. Que el acceso al café haya sido limitado ha sido un problema grave.
- No puedo vivir a largo plazo entre tantos católicos. Me dan yuyu. Mucho yuyu.
- Llegué aquí con la idea de que los chinos en los laboratorios me caían mal. Siguen sin gustarme los chinos.
- He descubierto en cambio que los indios son unas personas maravillosas. Sí, mejor que el españolito prototipo. Son amables, preocupados, trabajadores.
- Estés en la punta del mundo que estés, nada te impide conocer a gente maravillosa con la que puedes hacer una amistad duradera.
- Del mismo modo, nada te impide conocer a alguien a quien sabes que vas a odiar de por vida, y levantarte todas las mañanas con ganas de matarlo (o matarla…).
- Echo de menos demasiadas cosas y gente que están en España. Pero no España.
- Echo de menos mi labo. Mucho. Y a mi jefe. Creo que eso queda plasmado en los ocho millones de mails que nos mandamos.
- La gente que realmente se preocupa por ti se sigue preocupando por ti aunque estés a 6000 km. Lo que deja en muy buen lugar a una poca gente y en muy mal lugar a otros muchos.
- Las hamburguesas en España son mejores que en USA.
- El café es mejor en Europa que en USA.
- Los americanos beben una cosa aguada que llaman cerveza. Por mucho que lo han intentado, todas las cervezas americanas me saben a agua.
- Para compensar, las hamburguesas, el café y las cervezas son, por norma general, más baratos que en Europa.
- No soporto tener que trabajar con otra persona. No me permite organizarme a mi aire y siento que pierdo el tiempo.
- Creía que poner gotas para cristalizar era repetitivo. Picar fagos es peor.
- Los laboratorios americanos no son ni de lejos como todo el mundo dice que son.
- Te pueden presionar, mucho, muchísimo. Puedes agobiarte. Pero si tienes un objetivo claro, si tienes algo que realmente quieres, puedes soportar toda la presión del mundo.
- El mejor modo de superar un mal día es pensar que cuando se acabe llegarás a casa y tendrás a alguien maravilloso con quien hablar.
- Lo más frustrante es acabar el día con esa idea en la mente, y que la conexión que le estás robando a las monjitas sea tan mala que Skype no funcione.
- He descubierto que puedo volverme extrañamente sentimental con sólo escuchar una canción.
- Me he dado cuenta que quiero ir a más conciertos. Me encantaría repetir un concierto de Satriani. Haré lo que sea por un concierto de Scorpions. Mi siguiente objetivo es Metallica, lástima que me los perdiese hace un año en Madrid.
- Me gusta viajar y me adapto con facilidad a nuevas ciudades.
- No me gusta Indiana. La gente de allí no me convence.
- Washington DC me está gustando más. La Costa Este en general tiene algo… hay algo que me gusta. Pero tiene que tener algo más para que renuncie a Europa.
- Soy una vaga de mierda. He descubierto que estoy en muy baja forma y que tengo que hacer más ejercicio. Estar delgada no implica estar en buena condición física y claramente yo no lo estoy.
- He descubierto que puedo madrugar y dormir pocas horas. Ahora sólo me queda descubrir cómo hacerlo por iniciativa propia y no porque no sea capaz de dormir.
- He descubierto que los americanos se apoderan de todo como propio. Os sorprenderían la cantidad de cosas europeas que ellos creen que son americanas…
- Y sobretodo, he descubierto que el tiempo es relativo. Te puedes agobiar mucho contando días, horas… pero lo que realmente importa es lo que va a pasar en cuestión de años. Quizá este año mis propósitos de año nuevo deberían implicar proyectos a más largo plazo. Un año es muy poco tiempo… Me queda toda la vida por delante.
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